Blackrock, el mayor fondo del mundo, se plantea un cambio de estrategia con el bitcoin

25-3-2022. La guerra entre Rusia y Ucrania podría acabar acelerando las monedas digitales como herramienta para liquidar transacciones internacionales, ya que el conflicto pone en jaque las fuerzas que han regido la globalización de las últimas tres décadas. Así lo pone de manifiesto las intenciones del sátrapa ruso de estudiar la posibilidad de aceptar bitcoin para el pago de gas y petróleo.

Una situación que el magnate norteamericano Larry Fink, propietario y presidente de BlackRock, ha visto de inmediato como una oportunidad de negocio. En una carta a sus accionistas, la mayor gestora de activos del mundo, afirma que el conflicto empujará a los países a reevaluar la dependencia de las divisas. Para afrontar este cambio, BlackRock está dispuesto a abrirse a las monedas digitales y a las stablecoins debido al creciente interés de los clientes.

"Un sistema global de pagos digitales, cuidadosamente diseñado, puede mejorar la liquidación de las transacciones internacionales, reduciendo al mismo tiempo el riesgo de blanqueo de dinero y corrupción", asegura Fink en la misiva.

Esto parece suponer un cambio de estrategia del fondo de inversión respecto al año pasado, cuando aún se planteaba algunas preocupaciones por su alta volatilidad y consideraba que era demasiado pronto para determinar si las criptodivisas eran solo una herramienta de comercio especulativo.


Subida de tipos o inflación, los bancos centrales en la encrucijada

Mientras se confirma este giro, la gestora ha optado por suspender la compra de cualquier activo ruso tras la invasión de Ucrania. "En las últimas semanas”, ha reducido su exposición total de los clientes de BlackRock a Rusia de 18.000 millones de euros antes de la invasión a menos de 1.000 millones de dólares a principios de este mes.

El magnate norteamericano señala además la preocupación en los mercados por un aumento aún mayor de la presión inflacionistas derivada de las tensiones geopolíticas. Eso obligará a los bancos centrales mundiales a endurecer sus políticas monetarias y a revertir las medidas acomodaticias impulsadas por la pandemia

"Aunque los balances de las empresas y los consumidores son fuertes hoy en día, lo que les da un mayor colchón para capear estas dificultades, una reorientación a gran escala de las cadenas de suministro será intrínsecamente inflacionaria", ha apuntado Fink.

Todo ello obligará a los bancos centrales a lidiar con un dilema al que no se habían enfrentado en décadas, al tener que elegir entre vivir con una alta inflación o frenar la actividad económica para contener las presiones de los precios la temida estanflación.

10 visualizaciones0 comentarios