Desde Rusia con temor. Moscú, al borde del precipicio económico y financiero

15-3-2022. El Fondo Monetario Internacional ha advertido de que la economía rusa podría entrar en bancarrota, podría caer en “default”, en un plazo relativamente breve. No es que Rusia se haya quedado sin recursos, es que no puede usarlos como consecuencia de la amplia panoplia de sanciones que han instrumentado las grandes potencias de Occidente.


Fondo Monetario Internacional

Lo peor puede estar por llegar si Moscú decide redenominar su deuda externa de dólares a rublos, lo que provocaría enormes pérdidas a los tenedores de bonos rusos. Nadie olvida que las entidades financieras de medio mundo tienen en cartera deuda rusa. Algo así como desde Rusia con temor, parafraseando aquella mítica película con Sean Conery como el Agente 007.

El mes próximo, el FMI revisará sus previsiones económicas. Lo hará drásticamente a la baja como consecuencia de la guerra en Ucrania. Así lo ha dejado claro la directora gerente del Fondo, Krisalina Georgieva. Actualmente el fondo maneja una previsión de crecimiento el PIB mundial en este año del 4,4 por ciento. Se ha quedado ya muy desfasada. Falta por saber cual es el hachazo que el FMI le asesta a sus proyecciones.

Paralelamente, el organismo dirigido por doña Kristalina ha asegurado que, de momento, no tiene intenciones de expulsar a Rusia del Fondo, ya que, todavía, no ha desatendido sus obligaciones financieras. Pero puede suceder en breve.

Dentro o fuera del Fondo, Rusia se enfrenta a un futuro muy negro. El rublo se ha depreciado más de un 40 por ciento desde la invasión de Ucrania. El PIB ruso puede contraerse este año entre un 8 y un 10 por ciento. JP Morgan espera una caída de la economía rusa del 7 por ciento. Las agencias de “rating” Fitch y Moody´s no han dudado en calificar la deuda rusa en la categoría de bono basura. Y con perspectiva negativa en ambos casos.


Alto riesgo de estanflación

La onda expansiva alcanzará también a Europa. Los expertos de Goldman Sachs esperan una contracción de la economía de la zona euro en el segundo trimestre y un incremento de la inflación hasta el 8 por ciento o incluso algo más arriba. Aluden al endurecimiento de las condiciones financieras y a la posibilidad de que se produzcan cortes en la producción en algunas grandes factorías debido a los problemas con el suministro de energía. Los hogares y las empresas sufrirán más de lo previsto, según Goldman.

Por su parte, los analistas de Fidelity International aseguran que los riesgos de estanflación han aumentado al mismo ritmo que se recrudecen los combates en Ucrania y se endurecen las sanciones sobre Rusia. A estas alturas está bastante claro que la subida de los precios de la energía y de los alimentos provocará una mayor inflación y un menor crecimiento económico. Es un escenario muy lúgubre, que hace temblar las canillas hasta a los inversores más bragados.


Tengan cuidado ahí fuera.

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