El mercado de bonos, pendiente de la inflación y de la Reserva Federal

El bono bueno, el bono bus. Así rezaba una antigua campaña publicitaria para potenciar el transporte público. Hoy ya no se sabe cual es el mejor bono en el que invertir. La inestabilidad es enorme en los mercados de deuda pública. La rentabilidad del bono de Estados Unidos a diez años repunta hoy hasta el 1,76 por ciento. Ayer llegó a bajar hasta el 1,71 por ciento.

Sala de reuniones del BCE

Con la frontera de Rusia y Ucrania al rojo vivo ya no está claro que la Reserva Federal tenga tantos motivos para subir con rapidez de precio del dinero. Y eso que la subida del precio del gas amenaza con empujar la inflación todavía más arriba.

Mañana se conocerán las decisiones de la Reserva. Puede subir el precio del dinero con más intensidad de lo que se esperaba hasta ahora. Los mercados han descontado tres o cuatro subidas de un cuartillo de punto a lo largo de este año, comenzado en marzo. Y otras tres el año que viene. Comienza a extenderse la impresión de que esa primera subida de marzo será de medio punto.

Los analistas empiezan a pensar que la Reserva va a optar por la línea dura. Una inflación tan desatada como la actual exige movimientos drásticos. La Reserva podría dejar entrever este miércoles esa idea de mayor intensidad en su política monetaria. Y es que la inflación amenaza con no ser tan “transitoria” tal y como ha dicho en numerosas ocasiones el gobernador del banco central estadounidense, Jerome Powell. Ya no utiliza esa palabra. Así que la Reserva podría apretar el paso. Los inversores esperan noticias casi con ansia.


Los grandes bancos centrales empiezan a mover ficha en política monetaria

De momento, todos los países están moviendo ficha o están a punto de hacerlo. El Banco Central de China se ha comprometido a poner en marcha nuevos programas de apoyo a la actividad económica. Quiere intensificar su política monetaria más proactiva, mientras potencia el mercado inmobiliario y el consumo privado. Acaba de reducir diez puntos básicos su tipo de interés a un año, hasta el 2,85 por ciento.

La agencia Fitch de calificación de riesgos espera un crecimiento del PIB de China en este año del 4,8 por ciento. Esperan por tanto una enfriamiento en el ritmo de recuperación de la economía del gigante asiático. Se dejarán notar los problemas en el sector inmobiliario.

El Banco Central Europeo considera que la inflación en la zona euro puede estar a punto de tocar techo, por lo que espera una progresiva reducción en los próximos meses. En consecuencia no cree necesaria una subida urgente de tipos de interés en Europa. Intentará mantener sin cambios el precio del dinero durante todo este año. El gran temor de los mercados es a que una subida precipitada de tipos malogre y asfixie la recuperación.

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha dejado bien claro que no hay razón para que Europa actúe la misma forma que Estados Unidos. Los precios de los bonos en ambos lados del Atlántico bailará al mismo ritmo que canten los grandes banco centrales y éstos se moverán según evolucione la inflación.

JP Morgan Asset Management, la gestora del banco estadounidense, espera que la inflación se mantenga elevada en EEUU durante los primeros meses del año. Pronostica una menor tensión en los precios a finales el ejercicio. También mejorará progresivamente el estrangulamiento de las cadenas mundiales de suministros. JP Morgan considera que los mercados y la economía digerirán sin demasiados problemas la retirada de estímulos en Estados Unidos. A ver si es verdad.


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