El mercado laboral europeo, último clavo ardiendo para la UE

21-6-2022. La solidez del mercado laboral es el principal sostén de los mercados europeos en medio de un complejo entorno macroeconómico marcado por la elevada inflación y la preocupante ralentización del crecimiento económico, apuntan los expertos. Ambos factore conforman un cóctel explosivo solo contrarrestado gracias a las buenas cifras de empleo que dejan margen para mantener buenos niveles de ahorro y capacidad de consumo, así como para sostener los balances de las empresas.


Aunque no puede excluirse una posible recesión técnica en la zona euro, lo cierto es que para ello haría falta un serio agravamiento del panorama económico para justificar una reducción significativa del grado de inversión a partir de ahora.

El impacto de la guerra de Ucrania sigue siendo el principal foco de preocupación ante el posible deterioro de los activos de riesgo mundiales junto al acelerado endurecimiento de la política monetaria por parte de los bancos centrales y los confinamientos de China.

De este modo, en lo que va de año, la renta variable estadounidense ha experimentado su mayor serie de descensos semanales desde 2001 pese al rebrote de mayo gracias a las esperanzas de estímulo de China y a los sólidos datos de consumo de EEUU hacia finales de mes.

Cambios significativos en el mercado

Durante la mayor parte de 2022, los temores a la inflación -alimentados por los altos precios de las materias primas, los cuellos de botella de la oferta y la escasez de mano de obra- han hecho subir los tipos y bajar los activos de riesgo, invirtiendo las correlaciones dominantes en el mercado desde mediados de los años 90.

No obstante, la subida de los rendimientos se está topando con mecanismos de autocorrección. Gran parte del aumento de los precios a nivel mundial se debe a cuestiones relacionadas con la oferta que los bancos centrales no pueden controlar.

La Reserva Federal de EEUU (Fed), el Banco Central Europeo (BCE) y otros bancos todavía tienen que enseñar los dientes para evitar que las crecientes expectativas de inflación se conviertan en una espiral de precios y salarios y en una tendencia persistente de sobreprecios.

Mientras la guerra en Ucrania hace estragos, los elevados precios de la energía y los alimentos frenan la renta real disponible, China está ahogando el crecimiento en medio de una desesperada campaña de cero covid. Los temores a una desaceleración más severa han pasado a ser una de las principales preocupaciones de los mercados financieros.

Un ejemplo es la mayor debilidad de los comercios estadounidenses, mientras las expectativas de ventas de las empresas tecnológicas y de medios de comunicación se han reducido drásticamente, lo que demuestra que las perspectivas de márgenes y beneficios se han deteriorado.

El Banco de Inglaterra fue el primer gran banco central en observar un frenazo de la actividad en 2023 en sus proyecciones de mayo y en tomar la iniciativa para contrarrestarlo. Los demás han ido a remolque pensando que la inflación no sería tan profunda ni tan intensa y que los mercados ya habían descontado muchas malas noticias. Sin embargo, con el tiempo se ha demostrado que no existía una infravaloración de activos sino una adecuación a las perspectivas de menores beneficios empresariales.

Motivo suficiente para justificar la infraponderación en renta variable y el recorte de la exposición high yield a 'neutral'. En este sentido, algunos analistas esperan volver a cargar algo más de riesgo a finales del verano, si la Fed empieza a ser menos agresiva. Eso quiere decir que se empieza a anticipar una temporada veraniega complicada y con las bolsas en retroceso.

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