Los grandes bancos se muestran reacios a nuevas fusiones

Actualizado: 9 ene

El positivo balance de los resultados del sector bancario en el tercer trimestre del año, lejos de apaciguar la rumorología de los últimos meses sobre posibles fusiones la ha vuelto a agitar. La reciente fusión entre Caixabank y Bankia culminada el pasado mes de marzo ha supuesto un vuelco en el ranking nacional, con la consecución del primer banco español por total de activos.

En los foros creen que esta nueva situación será un acicate para el resto de grandes entidades españolas a la hora de estudiar posibles operaciones de concentración para recuperar posiciones en el ranking. Y más ahora, si cabe, después de la mejora sustancial experimentada del escenario macroeconómico, mucho más favorable con las expectativas en el horizonte de un posible endurecimiento de la política monetaria más favorable para el negocio bancario.

Esta posibilidad choca, sin embargo, con las reticencias de la mayoría de los bancos a afrontar cualquier tipo de acercamiento para cerrar una operación corporativa de gran calado y complicada con el único fin de ganar tamaño en un mercado cada vez más digital y competitivo. Sobre todo, después de haber superado con holgura las recientes pruebas de estrés que han certificado la solidez y solvencia del sector en España.

Reticencias que no están frenando las especulaciones. Al contrario. Muchos operadores ponen el foco sobre el BBVA tras acumular cifras millonarias con la venta de su filial en Estados Unidos a mediados de año. Cerca de 10.000 millones de euros disponibles que no tienen un destino claro, salvo de momento una compra de acciones propias por un importe de hasta 3.500 millones de euros y la remuneración al accionista vía dividendo.

La entidad, sin embargo, no acaba de verlo claro tras el fracasado intento de fusión con el Banco Sabadell ante la incapacidad de llegar a un acuerdo en el precio.

Retomar este proceso resulta complicado y nadie parece estar dispuesto a dar el paso. Cada vez que se le pregunta por esta posibilidad, el consejero delegado del Sabadell, César González-Bueno, insiste en que el mandato de su consejo de administración es el mantenimiento de la independencia y el cumplimiento de su nuevo plan estratégico para ganar en eficiencia y rentabilidad hasta 2023.

Los satisfactorios resultados del tercer trimestre avalan este mensaje y minimizan las críticas tras salir de las pruebas de resistencia de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) con el peor nivel de solvencia entre los bancos del Ibex 35.

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