Inflación, pandemia y alto riesgo geopolítico para 2022

La situación del mercado actual no invita a muchas predicciones para el próximo año, pendientes de observar cómo se van modulando las perspectivas de crecimiento mundial y la confianza de los consumidores ante la evolución de la pandemia y la aparición de nuevas variantes. En general, las previsiones se están haciendo a la baja.

El motivo es la debilidad prevista en la primera parte del próximo ejercicio, condicionado por innumerables variables que elevan la incertidumbre en los mercados como el repunte de la inflación, los cuellos de botella industriales, la desaceleración china y un contexto geopolítico cada vez más tensionado.

A ello se suman las incertidumbres en la política monetaria a seguir por los grandes bancos centrales. En principio, parece probable una progresiva retirada de estímulos por parte de la Reserva Federal que pueden conducir a una subida de tipos antes de lo previsto. En cambio, el Banco Central Europeo sigue apostando por políticas más expansivas mientras no se certifique la recuperación.

Todo ello puede contribuir a erosionar la confianza de los consumidores, muy pendiente además de la probable caída futura de la renta disponible y la evolución heterogénea en la creación de empleo en las principales economías mundiales.

Un futuro con muy poca visibilidad y nada halagüeño para la renta variable. Pero, lo cierto es que tampoco hay otras muchas opciones. Por este motivo, la rotación de activos y los estilos de inversión serán claves para para afrontar una alta volatilidad.

En este sentido, los analistas de Self Bank están apostando por una cartera diversificada, primando sectores como telecos o industriales, software, mucha presencia en el sector salud, con un alto equilibrio de sesgo entre los valores grow y value para ir gestionar un momento delicado.

En cualquier caso, mantiene una infraponderación táctica en renta variable para evitar el riesgo de posibles recaídas y aprovechar momentos más oportunos cuando la economía empiece a mostrar una mayor recuperación, se vayan normalizando las cadenas de valor y con los tipos apoyando en el medio plazo.

En este sentido, la firma se muestra especialmente vigilante del próximo año en función de la marcha de la pandemia, desequilibrios cadena valor, precio del petróleo, y, por supuesto, tensiones geopolíticas que pueden ser uno de los posibles cisnes negros del año que viene.

Entre tanto, el principal objetivo de la entidad es rastrear megatendencias, con crecimiento sostenido e inmunes al ciclo para mantenerse posicionada en las bolsas. En la actualidad tienen detectadas seis grandes tendencias como son: el cambio demográfico, la geopolítica, nuevos patrones consumo, disrupción tecnológica, cambio climático donde buscar activos para conformar el núcleo duro de cartera resistente a las incertidumbres de la inflación, que ha venido para quedarse.

Dentro de estas tendencias, gran parte de la cartera de Self Bank, el 60%, se centra en temáticas como las infraestructuras, el mercado asiático o el sector del lujo, con una alta diversificación. Los principales 25 valores donde está posicionada la firma, liderados por Microsoft y Amazon, apenas representan el 18% de su cartera.

Con el fin de protegerse del alza de precios también apuesta por sectores como el inmobiliario o las infraestructuras -utilities, transportes, hospitales-, que operen en un entorno monopolísticos y alta regulación que les permita ajustar los precios para proteger contra la inflación, así como en recursos naturales para aprovechar el tirón de los precios del petróleo.

En cambio, los analistas de Self Bank están infraponderando el sector financiero con mucha menor presencia, en términos absolutos y comparados con los índices. Aunque evolucionar bien en el corto plazo por el repunte de la curva de bonos no cabe esperar un mayor recorrido a largo plazo debido al riesgo de empeoramiento de las tasas de quiebra y morosidad junto al problema estructural de menores márgenes de intermediación por el entorno de tipos bajos.

Por áreas geográfica, la entidad sigue apostando por tener una presencia fuerte global en EEUU, un 45% de su cartera, y en Europa con casi el 30%, y con presencia también en el mercado inglés, por un motivo sectorial y de valoración, y en China que, pese a desaceleración, debe ser una zona geográfica con alto potencial.

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