Invertir en tecnología en estos tiempos puede suponer un gran coste de oportunidad

El índice tecnológico del Nasdaq se ha desplomado un 12% en el primer mes del año y muchos operadores señalan que si no estamos en una burbuja punto.com se le parece mucho. Al igual que ocurrió en marzo del año 2000, las cotizaciones han empezado a caer con fuerza después de una subida en vertical en los últimos años. Pero lo peor está por llegar.

Para algunos, sin embargo, solo se tratan de ajustes lógicos más propios de una intensa recogida de beneficios. De hecho, muchos creen que ya se empiezan a observar ciertas oportunidades de compra para volver a tomar posiciones en el sector.

Los más veteranos, sin embargo, se lo toman con más calma, recordando lo que ocurrió a principios de siglo. Por aquel entonces, después de tocar máximos el Nasdaq Composite entró en un proceso de caída libre que no tocó fondo hasta octubre de 2002. Y aunque el tiempo todo lo cura, la recuperación del mercado no se volvió a ver hasta la primavera de 2015, coincidiendo además con una burbuja inmobiliaria que desató la peor crisis financiera desde la Gran Depresión y que contribuyó a retrasar el restablecimiento de las puntocom.

A finales de la década de 1990, con un sinfín de grandes empresas tecnológicas donde invertir, el cielo era el límite y las ganancias no importaban. Se trataba de ganancias de ventas, clics y participación de mercado que, en última instancia, conducirían a ingentes beneficios en el futuro. Unas ansias de ganancias que luego pasarían factura.

Algo que parece se está volviendo a repetir. Una advertencia seria, muy seria, para aquellos que han estado comprando acciones de grandes tecnológicas con grandes proyectos, pero sin beneficios el año pasado. Sociedades con un modelo de negocio centrado en temas de inversión de futuro como los viajes espaciales, los vehículos eléctricos, la energía verde, los SPAC, el metaverso, las criptomonedas y similares.

Activos que han crecido de forma exponencial sin un respaldo real. Son títulos, que ciertos expertos aseguran tendrán difícil alcanzar sus máximos logrados en 2021 durante mucho, mucho tiempo, si es que alguna vez lo hacen.

Entre los argumentos para este pesimismo, un pesimista es un optimista bien informado, hay numerosos factores. Uno de los más importantes es el giro de la Reserva Federal en materia de política monetaria. Su mentalidad más agresiva creará presión para el mercado en general, que en este momento favorecerá a las empresas con atributos de inversión más fuertes. Es decir, rentables con flujo de caja libre, dividendos, balance sólido, perspectivas de ganancias confiables.

Eso frenará las ansias especulativas. Habrá actividad especulativa, siempre la hay, pero no será como lo fue durante los últimos años conforme muchos accionistas han ido aprendiendo la lección en cabeza propia, perdiendo mucho dinero. Eso hará que buena parte de la reserva de liquidez que venía impulsando estas acciones empiece a reducirse de forma significativas.


Los valores "value" ganan enteros en los mercados financieros

Cualquier noticia macro que afecte negativamente al sentimiento del mercado obligará a los inversores a abandonar estas inversiones para volcarse hacia las empresas “value” con más calidad.

Los posibles repuntes de su cotización después de la primera gran sacudida solo servirán para que los que no habían vendido antes encuentren ventanas de oportunidad para reducir o abandonar su posición por completo.

La dura realidad es que la mayoría de estas acciones tecnológicas van a languidecer como vehículos comerciales durante un largo período de tiempo. Siempre habrá cantos de sirena, pero conviene amarrarse al mástil como hiciera Hércules si no quiere incurrir en un gran costo de oportunidad con un enfoque de comprar y mantener.

En este caso, se corre el riesgo de quedar con capital de inversión muerto durante mucho tiempo, perdiendo la oportunidad de invertir en empresas rentables que pagan dividendos.

Eso no quiere decir que algunas de las grandes empresas del sector tecnológico aún puedan dar sorpresas positivas y generar altos rendimientos. El problema será separar el grano de la paja, pues, probablemente, la mayoría de las acciones no lo harán. Es importante desengañarse de la idea de que esto es solo un contratiempo temporal, señalan los expertos. No lo es. La experiencia puntocom así lo indica.

Y hablando desde esa experiencia, lo peor es esperar algo que no llegará, o al menos no llegará pronto. Hágase un favor y evite el costo de oportunidad.

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