La banca se prepara para defender sus pasivos en tiempos complicados

21-3-2022. En general, la banca española tiene un problema con sus fondos de inversión. Casi ninguno de ellos se encuentra entre los mejores, sea cual sea su categoría renta variable, mixto o renta fija. Situación que se ha agravado con la guerra de Putin, provocando fuertes pérdidas en aquellos activos considerados especialmente seguros o conservadores, según los baremos de las entidades especializadas.

A las tensiones geopolíticas se han unido los primeros pasos en una política monetaria más dura por parte de la Reserva Federal, que en su segunda reunión del año ha subido un cuarto de punto sus tipos de interés para ir conteniendo la inflación. Se habla de otras tres subidas similares en los próximos meses para acabar el año con el precio del dinero por encima del 1%.

Un movimiento que no hacía desde 2018 y que ha acentuado la incertidumbre entre los inversores más conservadores. Las expectativas de un aumento en el rendimiento de las principales referencias de bonos se traducirán en pérdidas por precio. Un factor que irá en aumento conforme se vaya descontando mayores tasas de interés.

Tiempos difíciles para los inversores en fondos de renta fija

Eso quiere decir que a los inversores que han estado invirtiendo su dinero en fondos de renta fija les ha llegado el turno de sufrir después de algunos años relativamente buenos en los mercados financieros internacionales, salvo un pequeño inciso durante el año de la pandemia.

Estos buenos tiempos sirvieron además para atraer a un sinfín de ahorradores expulsados del mundo de los depósitos por su nula rentabilidad y poco acostumbrados a la volatilidad que ahora se han dado de bruces con la cruda realidad. Aunque muchos ya venían advirtiendo de este escenario desde antes de acabar el pasado año.

Ahora, muchos de estos inversores acuden a sus bancos preocupados por la depreciación de unos activos que consideraban seguros y a salvo de altibajos. Eso está obligando a las entidades financieras a poner pie en pared y defender con todas sus armas el fortín para que no se produzca una desbandada de clientes que podría comprometer seriamente sus pasivos.

Todo ello en un momento complicado también por el final de las extensiones de los avales del ICO, lo que augura un fuerte crecimiento de los impagos. La banca controla gran parte de la distribución de fondos de inversión en España, de ahí que no sea de extrañar que los fondos de mayor patrimonio sean, casi en su totalidad, de entidades bancarias, lo cual viene a agravar el panorama.

A ello se suma que gran parte de los fondos de mayor éxito comercial en los últimos años se han caracterizado por ser de perfil defensivo, por lo que las expectativas de retorno son más bajas. Aunque los retornos a largo plazo puedan llegar a arrojar cifras positivas, a menudo estos no superan la inflación.

El sector bancario busca frenar la sangría con productos más flexibles

Todo ello está obligando a las entidades a reinventarse con nuevos productos con fondos de inversión a cinco años más flexibles, dinámicos y rentables para fidelizar a sus clientes, penalizando además los reembolsos para evitar riesgos. Se quiere evitar así que se repitan salidas de dinero como las padecidas en 2020 por el miedo a la pandemia.

Al cierre de ese año, fondos como el BBVA Quality Inversión Conservadora o CaixaBank Master Renta Fija Deuda Pública 1-3 Advised, dos pesos pesados del sector, se situaron en la lista de mayores reembolsos del sector, según Morningstar.

Una situación que amenaza con repetirse. En este 2022, los 10 mayores fondos españoles, con un total de más de 60.000 millones de euros de patrimonio bajo gestión de más de 2 millones de cuentas, se encuentran en pérdidas y algunos también a un año.

Son malos tiempos para fondos como Santander Gestión Global Equilibrado, que lidera las pérdidas de este año con una caída del 8%, seguido de inmediato por otros fondos del resto de la gran banca española. “Quality Inversión Moderada” del BBVA, uno de los mayores fondos del BBVA; “CaixaBank Soy Así de Cauto” o “Sabadell prudentes” han comenzado el año también con pérdidas del 4%. Y no hay razones para pensar en un giro a corto plazo con unas cifras de inflación además por encima del 7%.

Con todo, los especialistas aconsejan calma, pues salir en momentos de corrección suele ser una mala decisión. A lo largo del tiempo, en períodos de largo plazo a partir de los 10 años. las rentabilidades suelen vencer claramente en términos ajustados a la inflación. Uno de los argumentos a los que se aferran las entidades españolas para evitar la huida de clientes.

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