La Bolsa se desploma, el petróleo se dispara... Y ahora qué?

8-3-2022. Los mercados financieros y de materias primas van a moverse en los próximos días al ritmo que marque la guerra en Ucrania. Se espera en principio que el miércoles la Bolsa de Moscú vuelva a abrir sus puertas, tras varios días en el dique seco para evitar una desbandada de inversores.


Pero no está claro que las autoridades rusas den luz verde a esa vuelta del mercado moscovita. Los analistas creen que la Bolsa de Moscú vale ahora un 90 por ciento menos que antes de la invasión de Ucrania. Es la gran referencia, pero hay otras. Los inversores tendrán que vigilar también los datos de inflación de Estados Unidos y los de crecimiento económico de la zona euro.


El PIB de la eurozona se conocerá hoy mismo. Los de inflación estadounidense, el jueves. El IPC de EEUU se encuentra actualmente en un preocupante 7,5 por ciento. En España la cifra definitiva de inflación de febrero se publica el viernes. El dato provisional muestra una lectura del 7,4 por ciento.

Con el petróleo y el gas por las nubes, los mercados ya descuentan nuevas subidas en el precio de los carburantes. La gasolina de 95 octanos ya ha superado de media los 1,70 euros por litro, que es un precio nunca antes visto. Los expertos creen que no tardará en llegar a los 2 euros, lo que aumenta la presión sobre la inflación. Una inflación que ya está desbocada y que empobrece a todos los ciudadanos sin distinciones, en especial a los de rentas más bajas.

El crecimiento se resentirá por el conflicto


Algunos analistas creen que si la guerra en Ucrania se prolonga, el PIB de la zona euro puede crecer un 1 por ciento menos de lo previsto, peor no se descarta una caída mucho más severa. La inflación, que ya está en el 5,8 por ciento en la eurozona, puede aumentar todavía más, lo que antes o después “obligará” al Banco Central Europeo a elevar el precio del dinero.


Eso significa que los créditos hipotecarios y los personales serán más caros. También significa que mejorarán las cuentas de las entidades financieras, ya que aumentarán los márgenes de su negocio básico, que es prestar dinero. Pero la caída de la actividad económica contrapesará esa mejora.

Así que la guerra perjudica a las entidades financieras, sobre las que pesa también el creciente peligro de que Rusia entre en “default” y no atienda al servicios de su deuda ni respete sus vencimientos. Y los bancos occidentales tienen muchos bonos rusos en sus carteras.


Pierden también las empresas relacionadas con el turismo y los viajes, por razones obvias, y pierden todas aquellas que tienen intereses en Rusia. Entre ellas, Inditex, que acaba de cerrar todas sus tiendas en aquél país. JP Morgan cree que la economía rusa se contraerá este año un 7 por ciento. Está claro que en una guerra no hay vencedores. Todos pierden.

Además, esta semana está previsto consejo de gobierno del Banco Central Europeo. Será el jueves. Los mercados escucharán con atención a su presidenta, Christine Lagarde, que tiene por delante una difícil decisión. El BCE está entre la espada de la creciente inflación y la pared de la frágil recuperación económica.





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