La Carta de Ajuste del FMI

15-2-2022. El Fondo Monetario Internacional reclama ya unos “planes de ajuste creíbles”, a los países de la Zona Euro “con una elevada deuda”. España, entonces, que es la sexta economía más endeudada, y que no tardará en recibir presiones financieras sobre su deuda pública, se verá obligada más pronto que tarde a una fuerte reducción del déficit público y, por consiguiente, de la deuda.


En un entorno económico como el actual, la reducción del déficit público por parte de un Estado, solo dispone de cuatro vías posibles, vías que no son incompatibles entre sí, es decir, que se puede tomar más de una de ellas.


La primera vía consiste en la reducción de los tipos de interés por parte de los Bancos Centrales y, en el límite, una devaluación de la moneda. Actualmente, esta vía no es posible para España, al estar integrada en la Zona Euro que, a su vez, dispone de un solo Banco Central con estas atribuciones para toda la Unión. En cualquier caso, los tipos de interés ya son extraordinariamente bajos y no parecen conceder margen de maniobra. De hecho, las presiones inflacionistas los están empujando al alza.


La segunda vía, la que más se debate genera, consiste en la reducción del gasto público. Esta vía resulta particularmente difícil de implementar en países democráticos, gobernados por partidos políticos. Desde la aparición del Estado del Bienestar, la demanda de mayores servicios sociales no ha dejado de incrementarse. Además, la población es cada vez mayor y, en los países occidentales económicamente desarrollados, cada vez más envejecida por término medio.


Lógicamente, los partidos políticos buscan, por encima de todo, mantenerse en el poder y, por tanto, resultan reacios a implementar programas de reducción del gasto público.


Las subidas de impuestos que vienen


La tercera vía consiste, como no podía ser menos, en la subida de impuestos. Este camino para la reducción del déficit y la deuda sufre de los mismos inconvenientes políticos que la reducción del gasto público. En un país democrático, el partido del poder se acercaría a pasos agigantados a la pérdida de las elecciones, si incrementa en demasía los tipos impositivos en una legislatura. En este caso, resulta casi obligado un pacto de Estado entre todos los partidos con opciones de gobierno.


Por otro lado, según todos los análisis económicos, la presión fiscal incide negativamente en la oferta de trabajo, en el ahorro y en la inversión. Por tanto, un exceso de impuestos reduce la producción y en algunos casos puede, incluso, reducir la recaudación total del Estado, según la famosa Curva de Laffer.


Finalmente, la cuarta vía de reducción del déficit público consiste en aumentar la eficiencia del gasto de las Administraciones Públicas, es decir, el mantenimiento de los Servicios Públicos, pero con un gasto menor. Esto solo puede basarse en la eficiencia, tanto legal como organizativa, de los procedimientos de contratación pública, en el aumento de la productividad de los funcionarios de la administración y en un consenso político sobre las prioridades de gasto público. Es decir, gastar menos, pero mejor.


Sobre cuál será la opción que tome España, presto mi bola de cristal al amable lector.


8 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo