La dura digestión que realiza medio mundo en estos días de zozobra geopolítica y económica

5-4-2022. Los mercados han tenido que digerir numerosas referencias macro económicas. Entre ellas los mercados se han fijado especialmente en el índice de precios al consumo armonizado de Alemania, que se ha disparado al 7,6 por ciento. Es un dato mucho peor de lo que pronosticaban los analistas y su nivel más elevado de los últimos 40 años.


Los sindicatos alemanes han lanzado un aviso a los navegantes en el sentido de que puede producirse un colapso en la industria del país y en toda Europa si se producen embargos al gas y el petróleo rusos.


De momento, Alemania ha expropiado temporalmente la filial de la gasista estatal rusa Gazprom. Occidente va a endurecer las sanciones a Rusia tras la sangre y el horror que han dejado las tropas rusas a su paso por varias ciudades ucranianas. Francia quiere vetar cuanto antes la importación de petróleo ruso.


Un nuevo aumento de la crispación está servido. El ministro germano de Economía, cree que el país podría “arreglárselas” si se cortase el suministro de gas procedente de Rusia. Pero parece el único que así lo piensa.

Todavía están peor las cosas en España, donde la inflación se ha disparado hasta un 9,8 por ciento. Nadie duda de que rebasará la frontera de los dos dígitos... y lo que rondaré morena. Por lo menos hasta bien entrado el verano hay que esperar precios al alza. En el conjunto de la zona euro el IPC ha alcanzado el 7,5 por ciento. Se han encendido todas las luces rojas de alarma.


Los inversores esperan los movimientos de los grandes bancos centrales

Así las cosas, los mercados, una vez más, vuelven sus ojos esta semana hacia los grandes bancos centrales. La Reserva Federal publicará mañana, miércoles, las actas de su última reunión. El Banco Central Europeo hará lo propio el jueves. Según la última revisión del PIB de Estados Unidos correspondiente al cuarto trimestre del pasado ejercicio, la economía estadounidense ha crecido un 6,9 por ciento, frente al 7,1 que esperaba al mercado.

Pese a que no ha cumplido las expectativas esas cifras suponen un sólido crecimiento que aleja, de momento, el fantasma de la recesión. La inflación es en consecuencia el gran problema de Estados Unidos. A estas alturas parece claro que la Fed subirá medio punto el precio del dinero en su reunión de comienzos de mayo.

Paralelamente, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha advertido alto y claro sobre los significativos riesgos que la guerra de Ucrania tiene sobre el crecimiento de la economía del Viejo Continente. Ha recordado que esta situación aumenta la inflación y a la vez reduce el crecimiento. Ha recordado que el precio del petróleo se ha disparado más de un 60 por ciento en lo poco que va de año, mientras el gas se ha encarecido más del 50 por ciento.

Así que, de momento, Europa sigue más preocupada por la debilidad de la economía que por la desbocada inflación. Bruselas advierte de que será muy duro el impacto de la guerra en Ucrania sobre la economía europea, ya lo está siendo, pero no tanto como para provocar una recesión profunda. La CE revisará oficialmente sus proyecciones económicas a mediados de mayo

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