La Gran Dimisión o ¿Quién quiere ser analista?

20-4-2022. Cuando comenzó la pandemia del coronavirus, todos los gobiernos se prepararon para un largo período de altas tasas de desempleo, como ocurrió en la crisis financiera de 2008. En abril de 2020, el paro en Estados Unidos se situaba en el 14,7% de la población activa, un nivel nunca visto desde la Gran Depresión de 1929.


Sin embargo, a día de hoy, la tasa de desempleo norteamericana es, de hecho, el 3,6%: aunque, debido en parte a la mítica (más bien, mitológica) “Gran Dimisión”, la población activa está aún en un nivel ligeramente inferior al de 2019.


No ocurre lo mismo en el resto del llamado “Primer Mundo”: Canadá, Alemania o Francia disponen, a día de hoy, de la mayor Población Activa de su historia. Grecia se sitúa tres puntos por encima de su porcentaje de 2019. España está en niveles récord (con permiso de los ERTE) desde 2008. En fin, en contra de los sensacionalismos inflacionistas, de desabastecimientos de cadenas de suministro o de guerras europeas (“¡En este Casino se juega!”), el mercado laboral está registrando la recuperación más rápida que se recuerda.


Ciertamente, esta recuperación no resulta extraña, si pensamos que Europa y Estados Unidos no se están recobrando de una crisis económica que haya dañado su capacidad de producción. Por lo demás, los gobiernos han puesto gran cantidad de dinero en circulación, en forma de ERTE y subvenciones a las familias, y estas han aumentado su “ahorro familiar” por el confinamiento.


Todo ello se ha traducido en lo que, en Economía, se denomina “tirón de la demanda”, que solo ha derivado en inflación después de trasladar este tirón al empleo. Hoy existen en Estados Unidos, por ejemplo, 200.000 agentes inmobiliarios más que en 2019. De resultas, el salario real promedio se está incrementando: en USA, un 5,6%, un 5% en Gran Bretaña, un 3% en Francia e Italia.


La Gran Dimisión no fue grande ni dimisión


Parece, pues, que estamos ante una “buena época” para el trabajador; una época que ha convertido en anécdota temporal el aireado (y sesudamente analizado) fenómeno de la “Gran Dimisión”. Los 38 millones de bajas laborales voluntarias en 2021, en Estados Unidos, se tradujeron, en realidad, en un descenso de 3,2 millones de la Población Activa. De ellos, 1,3 millones se dieron de baja por jubilación. La mayor parte del resto continúa trabajando y, a día de hoy, sólo “faltan” 750.000 personas, cuyo número se reduce a marchas forzadas por el aumento de la demanda y el crecimiento de los salarios.


No obstante, trabajadores del mundo, todo es una ilusión y, como ilusión, probablemente no se muy duradera. No es posible mantener subidas salariales (de salario “real”) en torno al 4 o al 5%, con un crecimiento de la productividad que apenas sobrepasa el 1% y que en países como España, incluso decrece.


Después de la expansión monetaria, los Bancos Centrales se han visto atrapados (por su propia estrategia) en la carrera entre salarios e inflación (carrera que no comienza en los salarios). Por tanto, se verán obligados a controlar la inflación subiendo los tipos de interés; es decir, provocando una reducción de la demanda. Sobre todo, y antes que nada, de la demanda de mano de obra.


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