La inversión de la curva de tipos como aviso a los navegantes

4-4-2022. Se han encendido todas las luces de alarma en el mercado de deuda pública. Por primera vez en más de 15 años se ha invertido la curva de tipos de interés en Estados Unidos. Los bonos a corto plazo ofrecen una rentabilidad superior a los bonos a largo. Es un dislate que genera gran nerviosismo entre los analistas.

Lo último que se sabe es que la economía estadounidense ha crecido un 6,9 por ciento en el último trimestre del año pasado, frente al 7,1 que esperaba al mercado. Pese a que no ha cumplido las expectativas supone un sólido crecimiento que aleja, de momento, el fantasma del enfriamiento que apunta la inversión de la curva en el mercado de bonos, donde la rentabilidad de la deuda de los bonos a dos años ha superado al diez años.

Pero el aviso a los navegantes sigue ahí. La inversión de la curva o incluso solo su aplanamiento suele considerarse como preludio de una fase de estancamiento de la actividad económica, cuando no directamente de recesión. También cuecen habas en el país del Sol Naciente, donde el Banco de Japón está interviniendo activamente en el mercado de deuda pública. Está comprando bonos, para evitar una mayor subida en su rentabilidad.


Si los bancos se paran, la economía se para

Los expertos atribuyen mayores cualidades de predictivas a los movimientos en los plazos más cortos, concretamente a la relación entre las letras a uno y tres meses frente a los bonos a tres y cinco años.

Ello se debe a que una inversión en esta zona de la curva desincentivaría la actividad de los bancos. Las entidades financieras no tendrían margen para desarrollar su actividad básica, como es financiarse a corto plazo para prestar dinero a medio y largo.


Si los bancos se paran, el sistema financiero se para y la economía se para. Lo normal, por lo menos lo habitual, es que los rendimientos sean más elevados según aumenta el plazo de vencimiento de los bonos, lo que dibuja un gráfico con una curva ascendente.

El mercado se distorsiona gravemente cuando esa gráfica se aplana y, con mayor motivo, cuando se invierte por completo. Ese mero hecho no provoca una recesión de la actividad económica, pero deja claro que los inversores están preocupados por la evolución futura de la economía. La experiencia señala que cuando se produce esta inversión existe el riesgo de que se produzca una recesión a la vuelta de 18 meses.

Cada vez más organismos internacionales advierten sobre el enfriamiento de la actividad. El último informe de las Naciones Unidas, la ONU, rebaja su previsión de crecimiento de la economía mundial para este año hasta el 2,6 por ciento, frente a 3,6 que pronosticaba hace seis meses.

Eso supone un crecimiento de menos de la mitad que el año pasado, cuando creció un 5,6 por ciento. La causa se encuentra en la subida de los precios de los alimentos y la energía como consecuencia de la guerra en Ucrania y de las sanciones a Rusia. Europa, según la ONU, solo crecerá este año un 0,9 por ciento. Estados Unidos lo hará un 2,4 por ciento y China un 4,8. Por su parte, la economía rusa se contraerá este año un 7,3 por ciento.

8 visualizaciones0 comentarios