La inversión invertida. ¿Quién la desinvertirá?

18-4-2022. La curva de rendimiento de los Bonos del Tesoro de los Estados Unidos se ha invertido: es decir, el gobierno norteamericano paga más intereses por sus bonos de deuda a 2 años, que por los mismos bonos a 10 años. Esto ha ocurrido varias veces y siempre se ha tomado (la mayor parte de las veces, con razón) como un anuncio anticipado de que una recesión económica sobrevendrá en algo más de un año.


No obstante, después de este anuncio, extendido del modo apocalíptico habitual

(últimamente) en los medios, las bolsas de valores continúan su escalada como si nada fuera con ellas. Ya ignoraron, o descontaron, los datos de la inflación: ignoraron, también, la crisis de las materias primar o de los microchips; apenas se han visto afectadas por la Guerra de Ucrania.


Y, claro está, no se han alarmado (no en demasía) por el mercado de los Bonos del

Tesoro de la Reserva Federal: el índice SP500 sigue rondando su máximo histórico.


En fin, a pesar de las advertencias, ciertamente, en un contexto tan inflacionista como el

actual, no parece que exista una alternativa viable a la inversión en una Bolsas de Valores,

henchidas de fondos “liberados” pro los Bancos Centrales y que ya descuentas los Planes de

Biden y los Fondos Europeos.


La inflación de convertirá en un problema de deuda


Por lo demás, como hemos comentado, y confirma la historia, aún queda más de una año para la recesión (si es que llega) y quizás es pronto para lanzarse a la “fiebre del oro”. Y no parece que el Banco Central Europeo y la Reserva Federal tengan margen para una subida traumática de los tipos de interés.


O, quizá, los inversores no creen que en realidad esto vaya a significar una recesión importante. En cualquier caso, si la inflación continúa en las cifras actuales, el

problema será para los gobiernos, a la hora de encontrar compradores para una deuda que, se supone, dejarán de comprar los bancos centrales.


Sea como fuere, y salga el sol por donde quiera, sí es cierto que los inversores están variando

los pesos relativos en sus carteras: los productos de demanda inelástica, los que menos

dependen de los precios (la energía, los servicios públicos, los bienes básicos de consumo)

continúan captando inversiones a un ritmo creciente, al calor de las subidas de los precios.


Sin embargo, otros sectores, como el tecnológico, que ha batido todos sus récords en los dos

últimos ejercicios, están perdiendo interés para los Fondos de Inversión. Se acaba, a todas

luces, el ciclo de crédito barato, de bajos tipos de interés y baja inflación. Con lo cual, grandes sectores de la economía pasaran a depender de los planes de los gobiernos. Se acabó la época de lluvias y hay que pasarse al regadío.

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