Las petroleras afrontan el cambio climático desde diferentes puntos de vista

Corren tiempos complicados para las antiguas multinacionales energéticas. Aquellos grandes monstruos que movían el mundo con sus combustibles fósiles están obligados a transformarse si quieren sobrevivir. Su gran desafío serán las cero emisiones netas en 2050. Un camino lleno de espinas y difícil de equilibrar debido a la propia naturaleza de su negocio.

De hecho, se enfrenta a una terrible paradoja. Por un lado, tienen que seguir realizando grandes inversiones para mantener la producción de crudo y gas. Energías que, además de aportarles ingentes beneficios con los precios disparados, continúan siendo vitales para el desarrollo económico.

Por otro lado, estas energías están cada vez más demonizadas por su impacto en el cambio climático. Eso ha desatado toda una guerra política en los países occidentales para acabar con ellas cuanto antes con el fin de garantizar la sostenibilidad del planeta.


En medio de esta paradoja, con la que resulta difícil lidiar, el sector se enfrenta también a los distintos ritmos marcados según la zona. De este modo, recuerdan los analistas, tenemos a las grandes compañías europeas, que se encuentran en el epicentro del proceso de transformación y cuentan con planes excelentes para tratar de colaborar con la sociedad en la descarbonización, mientras que las grandes petroleras estadounidenses, árabes o chinas no se muestran tan proactivas.


Esta doble velocidad acentúa el dilema en el sector sobre cómo abordar el proceso de la forma más forma rentable posible desde el punto de vista económico, “a qué ritmo y en qué medida”. “Es demasiado pronto para saber cuáles lograrán, si es que alguna lo logra, aumentar las actividades con bajas emisiones de carbono y consiguen mantenerse económicamente atractivas”, señalan los expertos. Pero lo que sí parece claro, señalan en Capital Group, es que las compañías más atrasadas pueden encontrar una mayor dificultad de supervivencia.


Y es que el mercado puede llegar a ser muy cruel. Grandes petroleras como Shell o BP han apostado por reducir dividendo para redefinir su negocio y a cambio solo han visto como su cotización ha pasado a sufrir en exceso en Bolsa.


La transición hacia la energía limpia supondrá grandes retos


Incluso para las compañí­as comprometidas con el impulso a las renovables, las cuentas son sumamente complejas en lo que respecta a la cantidad de inversión necesaria para desviar flujo de caja de las actividades del petróleo tradicionales. En este sentido, los expertos se muestran bastante escépticos y creen que estos esfuerzos apenas tendrán reconocimiento por parte del mercado hasta que la economí­a con bajas emisiones de carbono demuestre dar resultados.


No hay que olvidar que este es un sector que vive principalmente de combustibles fósiles que son contaminantes, por lo que la reconversión pasa por aumentar la producción de otras modalidades. “El mundo está inmerso en una gran tensión, especialmente las sociedades occidentales. Se exige al mismo tiempo energía asequible, pero también energía limpia. Una difícil elección porque las energías eólica terrestre y solar son asequibles y limpias, aunque también mucho menos eficientes, con un fuerte riesgo de desabastecimiento.


En este escenario, las compañías europeas están apostando por estas nuevas formas de producción y sistemas de almacenamiento. Las estadounidenses mientras tanto parecen decantarse por avanzar a partir de las tecnologías de captura de carbono de las que disponen”, así como por otras fuentes alternativas como el hidrógeno y los biocombustibles.

Pero esto solo se puede conseguir con inversiones a gran escala. Algo que, en realidad, podrá ser una enorme oportunidad para las grandes compañías petroleras, si pueden encontrar una ventaja de costes competitiva en una de estas actividades. Un esfuerzo al que se deberán sumar los gobiernos.


Las políticas públicas serán determinantes para influir en el ritmo de cambio de las compañías petroleras y modificar los patrones de demanda de los consumidores, ya sea mediante requisitos de captura de carbono o incentivos financieros para los consumidores que promuevan el paso a energías alternativas.



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