Los analistas, todos a una, podan el árbol de las previsiones de crecimiento económico

20-4-2022. Hoy se publican en la zona euro dos relevantes referencias, como son la producción industrial y balanza comercial. Y el jueves se dará a conocer la confianza del consumidor de la eurozona, que es, junto con el IPC, el gran punto de atención de la semana. El viernes los mercados tendrán que digerir toda la batería de indicadores PMI de actividad industrial y en el sector servicios, tanto en Europa como en Estados Unidos.

Este miércoles, los ministros de Economía y Finanzas y los gobernadores de los bancos centrales de los 20 países más ricos del mundo se reunirán en Washington para analizar la situación y las consecuencias de la guerra en Ucrania. Entre ellos, representantes de Rusia, lo que garantiza una extrema tensión en esta cita del G-20.

Y mientras tanto, las Bolsas dudan. No se vienen abajo, pero dudan. El mercado ha pasado de puntillas sobre las peores previsiones que maneja el Fondo Monetario Internacional. No se esperaba otra cosa. El FMI ha recortado en un punto su estimación para el PIB de España en este año, hasta el 4,8 por ciento. Para el ejercicio 2023 el Fondo espera un crecimiento el 3,3 por ciento.

No es la única rebaja de estimaciones que hay sobre la mesa. Menos los de sangre y orina, todos los demás analistas han bajado el listón. Los expertos de BBVA Research han recortado recientemente de forma importante sus previsiones. Esperan un aumento del PIB del 4,1 por ciento este año y del 3,3 en 2023, lo que supone reducir sus expectativas en 1,4 y 1,6 puntos, respectivamente. El impacto de la guerra en Ucrania, las sanciones a Rusia y el aumento de la inflación justifican estas peores proyecciones.

Los analistas de CaixaBank han rebajado sus previsiones para el ejercicio hasta el 4,2 por ciento, frente al 5,5 de su previsión anterior. CaixaBank espera una tasa de inflación del 6,8. También Funcas, la Airef y el Banco de España han rebajado sus expectativas de crecimiento. Solo falta ahora de que el gobierno abandone su proyección de un 7 por ciento de crecimiento este año y sitúe la cifra en niveles más realistas.

El Banco de España ya ha dado una pista de por dónde pueden ir los tiros. La entidad presidida por Pablo Hernández de Cos espera que el PIB crezca un 4,5 por ciento en 2022.

Más pesimistas son los expertos del Deutsche Bank, que han reducido en dos puntos y medio sus previsiones de crecimiento del PIB español en el año en curso.

Hace poco más de tres meses el banco alemán esperaba un crecimiento del PIB hispano de un 6,3 por ciento. Ahora sitúa su previsión en el 3,8 por ciento. Para 2023 espera un crecimiento de la economía española de un 1,9 por ciento. Para el conjunto de la zona euro el DB estima un aumento del 2,8 por ciento este año, frente al 4,6 que manejaba hace tres meses, con un crecimiento del 2,2 por ciento en el año 23.

En todas partes cuecen habas. El gobierno de Italia ha rebajado sus previsiones de crecimiento del PIB en 1,6 puntos, hasta al 3,1 por ciento. La economía italiana puede haberse contraído ya en el primer trimestre. El dato definitivo se conocerá a finales de mes. También el gobierno japonés y el Banco de Japón han alicortado sus previsiones. Paralelamente, los analistas del Bank of America han reducido sus pronósticos para la economía de China en este año desde el 4,8 al 4,2 por ciento.

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