Los bancos centrales y la vieja idea de que, si fuera fácil, lo haría cualquiera

30-3-2022. Los mercados se enfrentan a una situación complicada como pocas en los últimos años. Tienen que convivir con un salvaje incremento de la tasa de inflación y con un debilitamiento general de la economía. Los bancos centrales tienen que elegir entre subir el precio del dinero para luchar contra la desbocada inflación, o dejarlos donde están, o incluso bajarlos, para mantener el crecimiento de la depauperada economía.


No es fácil. La Reserva Federal y el Banco de Inglaterra ya han optado con claridad por subir sus tipos de interés. Pero el BCE no lo tiene tan claro. Hoy está prevista una comparecencia pública de la presidenta de este organismo, Christine Lagarde. Los mercados la escucharán con atención por si aporta alguna pista sobre cuándo puede comenzar a subir el precio del dinero.

El gran dato de día es el IPC de España. Es el indicador adelantado de marzo. Ha sido peor de lo que se esperaba, con un desbocado 9,8 por ciento. Es su nivel más alto de los últimos 37 años. Ahí es nada. A media mañana se conocerá el IPC de Alemania. Y el viernes se publicará el dato de inflación de la zona euro que, recordemos, roza ya el 6 por ciento. Se espera un nuevo disgusto.

De momento lo que se sabe es que el Banco Central Europeo prolongará su programa de compra de bonos si la economía europea cae en recesión. Estaba previsto que esas compras de activos terminasen antes del fin del primer semestre. Paralelamente, el BCE ha dejado claro que a partir del verano endurecerá las condiciones para que las entidades financieras accedan a la llamada barra libre de liquidez. Falta por saber si finalmente Lagarde sube tipos antes de que acabe el año. Los mercados barruntan que sí lo hará.


La economía europea crecerá a la mitad y la inflación se duplicará

Lo que está claro es que las cifras son tozudas. Los amantes de las cosas sencillas aseguran que la economía europea, grosso modo, crecerá la mitad este año y la inflación el doble. La actividad económica de la zona euro ha perdido fuelle.


Así lo constatan los últimos índices PMI que se han publicado. Ha empeorado tanto la actividad industrial como la no manufacturera, aunque ambas se mantienen por encima de una lectura de 50 puntos, que es la que separa la expansión económica de la contracción.

Los analistas dicen que no son datos demasiado malos teniendo en cuenta la incertidumbre que ha generado la guerra. Ha mejorado la actividad manufacturera en Japón, pero el sector servicios se mantiene en contracción.

En el Reino Unido el PMI de servicios ha mejorado más de lo previsto, con una lectura de 61 puntos. También en Estados Unidos las cifras han sido algo mejores de lo que se esperaba. El PMI manufacturero ha alcanzado en aquel país una lectura de 58,5 puntos.

Los analistas de la gestora de fondos de inversión Pimco (Pacific Investment Management Company) han rebajado su previsión de crecimiento de las economías más desarrolladas en un punto, hasta el 3 por ciento en este año, como consecuencia de la guerra en Ucrania.

Además, ha incrementado sus expectativas de inflación hasta el 5 por ciento, lo que supone elevar su pronóstico en dos puntos. Destacan los elevados precios de la energía y los alimentos, el estrangulamiento de los flujos comerciales y la pérdida de confianza de las empresas y los consumidores.

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