Los elevados precios ponen en peligro al tejido empresarial

30-5-2022. Lejos de tocar techo, como habían predicho algunos, la inflación sigue escalando y parece que seguirá así también en verano. El impacto sobre los bolsillos de los españoles será notorio, pero las empresas puedan incluso pasarlo peor. Según el estudio Impacto de la Inflación de Costes en los Sectores de la Economía Española, del Observatorio Sectorial DBK de INFORMA, filial de Cesce, el aumento de los precios está pasando factura de manera intensa a once sectores de la economía española.

La tensión en los precios energéticos y de las materias primas ya se estaba dejando sentir en 2021, pero desde febrero de 2022 se ha intensificado por la guerra en Ucrania, “penalizando los resultados de las empresas en numerosos sectores de actividad", señala el informe, debido a las dificultades para trasladar la subida al cliente final.

Desde enero de este año, los aumentos de los precios se han notado más en productos como el trigo y la cebada –aumentan un 85% y un 70%, respectivamente– y el barril de Brent –un 64% más caro que en enero–. Pero ha sido la escalada vertiginosa del precio del gas y de la energía eléctrica –se encarecen un 431% y un 340%, respectivamente– lo que ha afectado con más dureza a la mayoría de sectores de la economía.

Ganadería y fabricación de productos alimenticios, los sectores más afectados

La escasez de suministros por el conflicto en Ucrania y la utilización de Rusia de los cereales como arma de guerra está dificultando la producción de piensos compuestos, esenciales para la ganadería. Esta actividad debe afrontar además un mayor coste para acondicionar las granjas por el alza de los precios de la energía–.

Un escenario negativo que se repite en las industrias especializadas en la fabricación de productos alimenticios con base de cereales, especialmente la harina, la panadería, la bollería y pastelería, las pastas alimenticias, la malta y la cerveza.

El aumento del coste de la energía golpea también a las industrias de la madera y el papel, la química básica y la metalúrgica, además de a la fabricación de materiales plásticos y a la minería. Es decir, a los sectores con procesos de producción intensivos en energía. Por otro lado, el encarecimiento de la producción de fertilizantes afecta directamente al sector agrícola e, indirectamente, a la industria alimentaria.

Duro golpe para construcción y automóvil, principales motores económicos

El estudio, que ha analizado 600 empresas agrupadas en 42 sectores, también resalta el impacto sufrido por los sectores del transporte y de la construcción, sobre todo por el incremento de la factura energética.

Este último también se ve lastrado por el aumento de costes en la fabricación de productos minerales no metálicos –en concreto, de cemento, vidrio, azulejos y baldosas, cal y yeso, productos cerámicos y aparatos sanitarios, todos proveedores de esta industria–. Además, en ambos sectores también sufren la escasez de mano de obra cualificada.

Rusia y Ucrania cuentan con una intensa actividad siderúrgica y la invasión, unido a las sanciones que la sucedieron, ha provocado que la industria del automóvil y la fabricación de maquinaria padezcan también la precariedad de suministros.

Otros sectores impactados son: textil/confección y cuero, impresión y artes gráficas, industria química de consumo y otros productos, producción de productos metálicos, electrónica y material eléctrico, fabricación de muebles, actividades de edición y gestión de residuos, hostelería, actividades hospitalarias y asistenciales, gimnasios, peluquerías, tintorerías, parques de atracciones y escuelas de conducción.

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