Los especuladores siguen haciendo su agosto con Berkeley

En los últimos días hemos visto como los países europeos están frenando su proceso de descarbonización y están volviendo al carbón ante los recortes del gas ruso. Una solución de emergencia que podría venir acompañada de otra más estructural en forma de energía nuclear. En concreto, mini reactores modulares, menos peligrosos, baratos y capaces de abastecer de electricidad a núcleos urbanos de medio tamaño. Esta posibilidad en auge estaría alimentando las expectativas de la empresa minera Berkeley.

No en vano, países como Reino Unido, Estados Unidos y Francia están desbloqueando recursos para iniciativas de este estilo como la puesta en marcha por el grupo alemán Rolls-Royce. Un carro al que también se ha subido el emirato de Qatar con una inversión cercana a los 100 millones de euros.

Estas expectativas han devuelto una vez más la confianza a los accionistas de Berkeley, el grupo minero propietario de la mina de uranio de Retortillo en Salamanca. Creen que la actual crisis podría ayudar a desbloquear los permisos necesarios para poner para avanzar en el proyecto que ayudaría a reducir la dependencia energética de España.

Sobre todo, una vez demostrada la ineficacia de las renovables para sustituir por completo la producción de combustibles fósiles, salvo que se produzcan inversiones milmillonarias en los próximos años difíciles de asumir.

El resultado de las elecciones en Andalucía ha supuesto un nuevo acicate a esta nueva visión nuclear. Confían en que después de años de espera y de negociaciones infructuosas, pese a contar con varios informes favorables, la posibilidad de un cambio de Gobierno antes de finales de 2023 sea la oportunidad esperada.

El mercado, sin embargo, muestra algunas dudas al respecto. En lo que va de año, las acciones de Berkeley mantienen una revalorización de más del 50%. Entre las más alcistas del mercado continuo, pero con grandes e inesperados altibajos.

De hecho, en marzo llegó a dispararse hasta cerca de los 0,5 euros para después volver a entrar en una nueva fase bajista hacia los 0,2 euros. Y sus próximos movimientos son indefinibles. Carne de cañón para los especuladores.

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