Los Fondos de Pensiones... También mayores, pero no idiotas

14-2-2022. El ciudadano norteamericano promedio, a día de hoy, tiene 38 años, más o menos y, quién lo diría, se sitúa en este sentido al nivel de China. Sin embargo, el ciudadano promedio de la India tiene 28 años; aunque, en 2021, la natalidad india, como la china, ha disminuido por debajo del nivel del relevo generacional y, por tanto, la “edad promedio” de los indios comenzará a aumentar inmediatamente. La Unión Europea, por su parte, se mueve en otro nivel, con una edad promedio de 43,9 años (en España, 44,3) y Japón bate todos los récords con una media de edad de 48 años.


Estas altas edades de promedio en los países desarrollados se están traduciendo en una explosión de la demanda de Planes de Pensiones (y, por tanto de Fondos de Pensiones) y en una distorsión de tendencias y patrones de consumo que se habían mantenido inalteradas los últimos 200 años (es decir, durante toda la era del capitalismo). En el año 2018, en Gran Bretaña, los habitantes de la franja de edad superior a los 80 años acumulaban mayor volumen de riqueza, en términos absolutos, que sus compatriotas de las franja de edad de 45 a 49 años (en la que, se supone, se alcanza el punto máximo de salario real).


La carrera de los Fondos de Pensiones contra la Inflación


Por lo demás, los Fondos de Pensiones se comportan exactamente igual que los “Fondos buitre”: compran y venden en operaciones especulativas y se refugian en los bonos de deuda soberana cuando no lo ven claro. Contribuyen, por tanto, como una de las causas de la inflación, que hace disminuir su volumen real y los fuerza a una “carrera” (entre la rentabilidad del fondo y la tasa de inflación). Contribuyen, también, por otro lado, al sostenimiento de los elevados niveles de deuda de los países, por mucho que estas hayan crecido.


Como decíamos, el ciudadano promedio japonés tiene 48 años. Es más, más del 25% de la población japonesa tiene más de 65 años. Y, por tanto, Japón es el mayor inversor en Fondos de Pensiones privados. Curiosamente, el bono de deuda japonés a 30 años tiene un rédito del 0,8%, a pesar de que la deuda del Estado asciendo el 259% del PIB. Bern Bernanke, en su día, hablaba de la “parálisis auto inducida” del Banco Central de Japón. Y así continúa el país asiático desde hace más de dos décadas.


Japón nos presenta, a la cara, el futuro de Europa, de lánguido crecimiento económico, toneladas de dinero circulante, y abultados números en las cuentas bancarias, con cada vez menos valor y todos levantados y diciendo a los ministros (y a las ministras): “Soy mayor, pero no idiota”.


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