Los grandes bancos centrales tiran la piedra y esconden la mano... con más miedo que vergüenza

Atención a los bancos centrales asiáticos, que en las últimas horas han mandado mensajes ambivalentes. Han puesto en el plato una salsa agridulce que ha desconcertado a algunos analistas de los mercados. Por ejemplo, el Banco de Japón ha mejorado sus previsiones de crecimiento para el nuevo ejercicio fiscal, que va de marzo a marzo. Estima un crecimiento del PIB de un 3,8 por ciento, frente al 2,9 que manejaba anteriormente, mientras pronostica un repunte de la inflación un par de décimas, hasta el 1,1 por ciento.


El BoF rebaja sus previsiones


Sin embargo, ha rebajado sus previsiones de crecimiento económico para el ejercicio 21 desde el 3,4 por ciento hasta 2,8. Y mantiene todas sus medidas de estímulo económico. De hecho ha recortado un 0,10 por ciento su tipo de interés de referencia, tal y como estaba previsto.


Ayer mismo el Banco Central de China, preocupado por los primeros síntomas de desaceleración de la economía, redujo sus tipos de interés a un año en 10 puntos básicos, hasta el 2,85 por ciento. Prudencia manda. Y eso que el PIB del gigante asiático ha mejorado un 4 por ciento en el último trimestre, con lo que el ejercicio se cierra con un crecimiento del 8,1 por ciento.


La producción industrial ha mejorado un 4,3 por ciento. Son cifras mejores de las que esperaba el mercado. Pero los mandamases chinos se curan en salud y se pertrechan ante la posibilidad de que la economía vaya perdiendo fuelle.


La Fed subirá tipos mientras el BCE mira hacia otro lado


Y es que hay algunos claroscuros. Las ventas al por menor han aumentado apenas un 1,7 por ciento, que es su ritmo más lento desde mediados del año 2020. El propio presidente chino, Xi Jingping, ha advertido de que una subida de tipos de interés demasiado rápida puede dar al traste con la recuperación económica. Seguramente se refería a las cuatro subidas de tipos de interés que puede realizar este año la Reserva Federal de Estados Unidos.


La semana que viene la Fed celebrará un importante consejo. Se espera que el banco central estadounidense aporte más pistas que anuncios concretos. Dejará claro que va a subir el precio del dinero las veces que haga falta y con la intensidad que sea necesario para combatir el desbocado crecimiento de la inflación. El IPC se ha disparado en EEUU hasta el 7 por ciento. Un nivel más propio de economías emergentes que de la primera potencia mundial.


Y mientras tanto, el Banco Central Europeo no sabe o no contesta. Está preocupado por la inflación, pero no quiere endurecer su política monetaria para no alicortar la recuperación de la economía. Así que se limita a esperar y ver. Los que dicen que saben lo que dicen aseguran que doña Christine Lagarde, gobernadora del BCE, tendrá que rectificar pronto el tiro y asumir, -como hizo la Reserva-, que habrá que encarecer pronto el precio del dinero. Los analistas esperan ver tipos más altos en Europa antes de que concluya el año. Cada uno ve la feria según le va en ella.

6 visualizaciones0 comentarios