Los mercados apuestan, o confían al menos, en una solución diplomática a la crisis de Ucrania

17-2-2022. Los inversores, a estas alturas y a pesar de los pesares, siguen muy preocupados por la crispación geoestratégica. La prudencia manda. Los mercados muestran todavía una gran fragilidad de fondo, por lo que su dirección puede girar en redondo si la tensión vuelve a crecer, lo que no es descartable.


De momento han comenzado a reaccionar las Bolsas y ha bajado el precio del petróleo ante el repliegue de algunas tropas rusas de la frontera de Ucrania. Los inversores han sido capaces de asirse a un clavo ardiendo en cuanto la situación lo ha permitido. Pero nadie las tiene todas consigo.


Los mercados financieros y los de materias primas han respirado con cierto alivio. El precio del petróleo ha pasado en pocas horas de 96 dólares por barril a menos de 93. Se ha abaratado más de un 3 por ciento y se aleja por tanto de sus recientes máximos de siete años. Además ha bajado la cotización del oro (tradicional valor refugio en tiempos de crisis) y el dólar ha perdido parte de su fuerza.


Las Bolsas han recuperado buena parte del terreno perdido en el arranque de la semana. Los mercados empiezan a apostar por una solución diplomática y no bélica a la tensa situación en la frontera de Ucrania.


El mercado apuesta, o confía al menos, en que se acallen los tambores de guerra, a pesar de que el secretario general de la OTAN, el sueco Jens Stoltenberg, no es demasiado optimista. Ha asegurado que no ha visto señales reales de retirada de Moscú sobre el terreno. Pero confía en encontrar una solución diplomática. Tampoco e ministro de defensa del Reino se muestra muy tranquilo. Y el presidente de Estados Unidos, por su parte, mantiene en pie todas sus dudas y prevenciones.


Preocupación por el posible desabastecimiento de gas


Así que los analistas siguen preocupados por el posible estrangulamiento de los suministros de gas natural y , en menor medida de petróleo, desde Rusia a Europa. Por eso los mercados han prestado especial atención a la reunión en el Kremlin entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y el canciller alemán, Olaf Scholz. El primer objetivo de esa visita era reducir la crispación en la frontera de Ucrania y, en segundo lugar pero no menos importante, garantizar la llegada del gas ruso al corazón de Europa.


El mimísimo Banco Central Europeo no ha podido morderse la lengua y ha lanzado un aviso a los navegantes en el sentido de que la subida del precio el gas, -debido en gran parte a la crisis entre Rusia y Ucrania-, puede restar dos décimas al crecimiento del PIB de la zona euro en el año en curso. La subida del gas genera gran tensión sobre los precios de la electricidad y, en consecuencia, sobre la marcha de la inflación.


Dentro de casa cuecen habas tanto como en Estados Unidos, donde el IPC se ha disparado al 7,5 por ciento. Así que los mercados hasta han dado por buenos los últimos datos de inflación en España. Se ha moderado desde el 6,5 por ciento hasta el 6,1 por ciento. Por lo menos no va a más, a pesar que los precios de la energía siguen disparados. Los analistas de Funcas han aumentado en nueve décimas su estimación de IPC en España. Estiman que el IPC de febrero subirá hasta el 7,1 por ciento, con una media anual del 4,6 por ciento. Su anterior estimación apuntaba un 3,7 por ciento.

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