Los tipos de interés no tienen deudas. Al borde de la bancarrota mundial

Actualizado: 8 feb

Como publicaba la semana pasada el diario The Economist, en el año 2000 la deuda mundial se situaba en el 230% del PIB (también mundial, claro). En 2020, justo antes de la pandemia, llegó al 320% y, finalmente, a día de hoy, ha alcanzado el 355%. En resumen, el mundo debe (¿a quién?) todo lo que producirá en los próximos tres años. Felipe II declaró tres bancarrotas por menos.

Por si esto no les parece suficientemente absurdo, indiquemos otro dato, publicado por el mismo periódico: en el año 2000, el stock mundial de dinero (efectivo, depósitos a la vista, préstamos, etc.) era de 83 billones de dólares (billones con “b” europea, no americana). Hoy se sitúa en los 295 billones de dólares. Es decir, curiosamente, en alrededor del 350% del PIB mundial.


¿Cómo es esto posible? Tan simple como endeudarse con dinero “caído del cielo”. Los tipos de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos estaban, en el año 2000, en un 6,5%. Hoy, no sabemos por cuánto tiempo, en el 0,08%. Los Bancos Centrales de Europa y Japón continúan con intereses bajo cero. Y los bonos de deuda ya han dejado de ser buenas alternativas a la inversión.


La deuda se multiplica cuando el tipo de interés desciende


Es por ello, que los intereses que se pagan anualmente, por el monto total de la deuda resultan, hoy, inferiores a los que se pagaban el año 2000. Si teníamos una deuda, en USA a principios de siglo, de 100 dólares, pagábamos un interés de 6,5 dólares. Hoy, con una deuda de 1.000 dólares, pagaríamos 80 centavos de intereses anuales: por tanto, podríamos endeudarnos por 8.000 dólares, en 2022, al mismo coste que nos endeudábamos por 100 en el año 2000.


Por tanto, a tan “bajo coste”, qué vamos a hacer, nos hemos endeudado por 8.000. En 2021, los intereses mundiales ascendieron a 10,2 billones de dólares, es decir, el 11% del PIB mundial. Sin embargo, ahora, justo ahora, los Bancos Centrales y la Reserva Federal nos comunican su disposición a comenzar a subir, este mismo año, los tipos de interés.


Pero, si podía multiplicar mi deuda, con menor coste en intereses, ahora, si estoy atrapado en mi deuda, la subida del coste podría ser, digamos, problemática. Mis intereses de 8 céntimos, por mi deuda de 1.000 dólares, se convertirán en 10 dólares sólo con una subida del 1% del tipo de interés (que es, por cierto, el “escenario optimista” de los analistas).


Por lo demás, si los rendimientos de los bonos de deuda soberana tienden a situarse en el nivel de la inflación, podemos vernos a las puertas de una fuerte contracción del crédito. Y, como todos sabemos, en una contracción sostenida del crédito, todo fenómeno económico que sea una burbuja, acabará por explotar.


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