Manipulaciones monetarias y el alto riesgo de volver a ver un corralito

22-04-2022. Hace poco más de 20 años, en diciembre de 2001, Argentina atravesaba una prolongada recesión económica, que se traducía en un 30% de desempleo y un 12% de aumento de la tasa de pobreza.


Corralito financiero

Dado que el Gobierno había vinculado su moneda (el peso) al valor del dólar y dado que, tras décadas de peronismo, el país no generaba, ni podía reunir, las suficientes divisas para sostener esta paridad, Argentina dependía cada vez más de la financiación extranjera, cuya deuda estaba denominada en dólares en un 97%.


Todo esto provocó una creciente “fuga de capitales” (que consistía, en su mayor parte, en “capitales” de argentinos de clase media que abrían cuentas a la vista o depósitos denominados en dólares) y amenazó con agotar las reservas de Banco Central; por lo que el presidente, Fernando de la Rúa, solicitó un préstamos al FMI, el cual exigió renegociar la deuda a cambio de duras condiciones políticas (reducción del déficit y reformas económicas).


Ello acrecentó la velocidad de la fuga de capitales (más bien, la “huida del peso”), por lo que el FMI suspendió los pagos de la ayuda y el presidente argentino firmó el famoso decreto 1570 del 3 de diciembre de 2001, pronto bautizado con el nombre de “corralito”. Por este decreto, solo se permitía a los argentinos extraer un máximo de 250 pesos (o dólares) semanales de sus cuentas bancarias.


Las manipulaciones monetarias expansivas son explosivas


El corralito hundió buena parte de la economía y provocó estallidos sociales que derivaron, el 19 de diciembre, en la declaración del “Estado de sitio” y en la muerte de 39 personas a manos de las “fuerzas de seguridad” en las protestas subsiguientes.


Finalmente, de la Rúa dimitió y huyó de Argentina, se acabó con la paridad del paso al dólar, con lo que se hundió el valor de peso y, aprovechando la coyuntura, se “pesificaron” los depósitos y las cuentas a la vista que estaban denominadas en dólares, lo que disparó la tasa de pobreza al 70% del país y provocó el mayor default soberano de la historia.


Veinte años después, la inflación en Argentina es del 52%, la tasa de pobreza es del 42% y más de 40.000 pequeñas y medianas empresas han tenido que cerrar por las restricciones por el coronavirus (el corralito provocó el cierre de unas 20.000).


De resultas, en 2002 había 2 millones de argentinos que recibían asistencia social. Hoy, en 2022, esta cifra asciende a 22 millones (casi el 50% de la población). Por otra parte, existen unos 12 millones de trabajadores registrados, de los cuales, atentos, solo 6 millones trabajan en el sector privado.


La cuenta es sencilla: un total de 6 millones de trabajadores públicos y 141 programas asistenciales, que atienden a 22 millones de personas, financiado (salarios y beneficios sociales) por los impuestos de un 13% de la población.


Quizá a alguno le parezca una barbaridad inviable, pero no podemos descartar que nos muestre algo del futuro que nos espera, cuando las gigantescas manipulaciones monetarias terminen provocando una gigantesca explosión.


29 visualizaciones0 comentarios