Ojo a China, mucho arroz pero pocas delicias... sobre todo en el sector inmobiliario

De toda la vida de Dios se ha dicho que si Estados Unidos estornuda, el resto del mundo sufre una pulmonía. Pero las cosas están cambiando muy deprisa. Quizá demasiado. Cada vez más el mundo depende de las expectoraciones, toses y estornudos de otros países, con China a la cabeza. Es solo cuestión de tiempo que el gigante asiático se convierta la mayor economía del planeta. Pero "cuidadín", porque es un gigante con pies de barro.


Un tercio del PIB de China depende del sector inmobiliario. Y éste descansa en tan solo dos o tres grandes compañías. No solo Evergrande. Hay otros focos de crispación. El grupo Shimao, por ejemplo, tampoco anda muy sobrado de fuerzas. De hecho va a tener que vender hasta los andamios y las carretillas de las obras para evitar su colapso y, como segunda derivada, para hacer frente al pago de los intereses de sus emisiones de deuda.


Shimao ha puesto en venta todas sus promociones inmobiliarias para conseguir liquidez.

No está claro el impacto que puede tener una liquidación o una reestructuración de la deuda de estas compañías, ni hasta qué punto pueden verse afectados los bancos acreedores, las aseguradoras y los inversores con intereses en la empresa. Tampoco está claro hasta qué punto se verá afectada la recuperación de la economía china y el crecimiento global del planeta.


El PIB de China se resiente por culpa del sector inmobiliario


Con el sector del ladrillo en jaque (todavía no es jaque mate) la economía china va a tener grandes problemas para crecer este año mucho más de un 5 por ciento. Lejos quedan los tiempos en los que las Bolsas torcían el gesto cuando el PIB de China crecía menos de un 10 por ciento. Atención por tanto por este lado, porque Pequín se ha convertido en una de las palancas del crecimiento mundial.


Pero, pese a todos los pesares, los analistas no creen que los problemas de Evergrande y otras empresas del sector, ni sus posibles consecuencias, sean comparables a la crisis que provocó el colapso de Lehman Brothers. En el peor de los casos pueden producirse daños colaterales en el gigantesco sector inmobiliario amarillo, lo cual ya es bastante, pero seguramente no provocará una crisis financiera a nivel mundial.


El gobierno de Pequín no tiene intención alguna de rescatar directamente a la empresa, pero ha inyectado mucha liquidez en el sistema financiero para garantizar su capacidad de reacción si se complican las cosas. Eso tranquiliza a los mercados, al menos en parte.


Riesgo a un efecto dominó en la economía China


Los bancos occidentales tienen en cartera la mayor parte de los bonos de la compañía.

De los 300.000 millones de dólares a los que asciende la deuda de Evergrande, solo una pequeña parte corresponde a valores financieros. Aún así, existe el riesgo cierto de que se produzca un efecto dominó que haga tambalearse el conjunto de la economía del país y, de rebote, las demás economías del planeta.


Si las inmobiliarias chinas consiguen atender los intereses de su deuda, se producirán impagos a los bonistas y a los proveedores y también a los bancos que financian al sector. Se resentirá por tanto todo el sistema industrial y financiero chino. El efecto dominó puede extenderse más allá de la gran muralla. Pero hoy por hoy esa es la hipótesis menos probable, posible, pero poco probable.



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