Oro y plata, un refugio contra la inflación con distintas características

La inflación está desbocada. Las tensiones en los precios de la energía, la mayor demanda derivada de la recuperación de las economías emergentes y los cuellos de botella en los suministros han disparado los costes de la cesta de la compra. Un factor que a algunas economías les puede venir bien al reducir la factura de la deuda, pero que hace un auténtico roto a los bolsillos de los ciudadanos.


Y para protegerse contra este impuesto hay pocas fórmulas. Una de las mejores quizás sean la inversión en metales preciosos, el mejor protector contra la inflación. Pero no todos los metales actúan igual. Entender las diferencias entre cómo y para qué se utiliza cada metal, sus matices económicos y sus características técnicas puede ayudar, recuerdan los analistas de Self Bank, a determinar cuál de los metales, oro o plata fundamentalmente, podría mejorar más una cartera.


Por ejemplo, recuerdan los analistas de la firma, la plata se encuentra más ligada a la economía global. Tiene un importante uso en la industria pesada y en la alta tecnología. Cerca de la mitad de la plata que se produce en el mundo se emplea como metal industrial en todo tipo de accesorios tecnológicos.


La plata es más sensible a los cambios económicos y el oro ofrece mayor diversificación


Como consecuencia, este metal es más sensible a los cambios de la economía que el oro, cuyos usos son mucho más limitados en especial en joyería o como inversión. De este modo, cuando las economías despegan, la demanda de plata tiende a crecer.


Si se revisan los datos históricos, recuerdan en SelfBank, tanto la plata como el oro han proporcionado buenas ganancias cuando la inflación sube, en parte porque la subida de los precios de los bienes y servicios a menudo coincide con un dólar débil.


Ambos metales están referenciados a la moneda norteamericana, así que cuando el billete verde cae, el oro y la plata tienden a subir porque se hacen más baratos para quienes los compran con otras monedas. Al tener una mayor demanda industrial, la plata es más sensible a estos cambios y sube más que el oro cuando aumentan los precios y el dólar se deprecia.

El oro, en cambio, es menos volátil que la plata. Un factor con el que se puede jugar para la gestión del riesgo de una cartera. Esa volatilidad puede traducirse en mayores ganancias en el largo plazo, pero a menudo conlleva el riesgo de una mayor caída.


El oro ofrece además una mayor diversificación frente a la plata. El metal dorado ha estado consistentemente correlacionado con la renta variable y tiene poca correlación con otras grandes clases de activos por una buena razón. Por este motivo, el oro se ve menos afectado por los descensos económicos debido a que su uso industrial es mucho más limitado.

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