Resacón en las Vegas e Inflación en Japón

17-2-2022. Seguro que se habrán dado cuenta, los precios suben como hace décadas que no lo hacían: en Estados Unidos, un 7,5% -como no ocurría desde en la crisis del petróleo de 1973-, en España un 6,5% en diciembre y en la Zona Euro, un 5,1%, la más alta desde 1997.


La inflación está desbocada; y los gobiernos se defienden alegando que se trata de “circunstancias globales” y que un país aislado poco puede hacer al respecto (Biden dixit). Se le imputa al precio de la energía, al de las materias primas; se señala la “voracidad” de la demanda china. Se le culpa a usted, por no estar conforme con la pérdida de poder adquisitivo de su salario, o porque ahorró “por encima de sus posibilidades” durante la pandemia y ahora gasta de forma compulsiva.


Sin embargo, en expresión típica de los norteamericanos, “tengo una noticia para usted”: “No es verdad”. Por ejemplo, la tercera economía mundial, es decir, Japón ha cerrado el ejercicio 2021 con una inflación negativa del -0,17%. Y esto lo ha hecho por segundo año consecutivo. De hecho, el país asiático lleva décadas con una inflación cercana al 0%.


Algunos analistas atribuyen esta relativa inmunidad de Japón a las presiones inflacionistas, no a las repetidas dosis de la vacuna de Pfizer, sino a una supuesta cultura oriental corporativa, propia de los japoneses, que se “resisten” a trasladar la subida de sus costes a los precios de venta al público. No obstante, quizá esta resistencia sería menor si el mercado japonés no se acercara tanto al modelo de la competencia perfecta.


Si hay competencia los precios tienden al equilibrio


En un mercado donde hay gran cantidad de empresas en fuerte competencia, y con gran facilidad de entrada y salida del mercado, la primera empresa que suba sus tarifas perderá una buena parte de sus antiguos clientes. Como ejemplo, las tarifas móviles del país, este año de crisis de materias primas y escasez de microchips, han descendido un 53%.


Por lo demás, si repasamos la Historia, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria japonesa en 2002 (también en esto son “adelantados”), se retiraron de la circulación monetaria 134 billones de yenes (por entonces, más o menos, 1 billón de dólares) y este circulante no ha recuperado su volumen (ni velocidad) a día de hoy. Quizá esto, también, tenga algo que ver con la baja inflación.


De cualquier modo, nadie se preocupe: el nuevo Gobierno japonés, renegando de la Abenomics, planea alcanzar una inflación del 2% (todo un récord para el país) tan pronto como en abril de este mismo año. Será, tal vez, porque los salarios reales de Japón crecieron, en 2021, un 1,8%. En fin, que hay crisis en las cadenas de suministro y mucha demanda china.

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