Un mundo sin Trump, una economía de claros y oscuros

Donald Trump, anterior presidente de los Estados Unidos, constituía, según el consenso

general, un grave peligro, capaz de desestabilizar la economía mundial con tal de proteger a su país (“America first”), amén de un peligro para la democracia y de un personaje faltón,

irreverente, maleducado, machista, etc., etc. Desbancar a Trump de la presidencia se convirtió en un asunto de vida o muerte para el país, según el “consenso general” de los medios de comunicación y, por tanto, de todos los analistas políticos y económicos a los que estos medios pagaban por, o permitían, publicar su opiniones.

No obstante, su sucesor, Joe Biden no ha modificado ni un ápice de la política energética de su antecesor. De resultas de lo cual, a raíz de la fuerte promoción del "fracking", iniciada por Bush hijo, continuada y apoyada por Obama y explotada con fruición por la Administración Trump, Estados Unidos ha pasado de importar energía, a convertirse en el mayor exportador de gas natural del mundo. Lo que, entre otras consecuencias, tiene la de que el precio del gas, en USA, es el 50%, la mitad, del precio en España.


Tampoco ha cambiado Biden ni un milímetro la política arancelaria y fiscal de Trump, enfocada a “relocalizar” grandes empresas (como Tesla o Apple), que significó la “repatriación” de cerca de un billón de dólares en inversiones y que redujo con fuerza la dependencia norteamericana de las economías emergentes.


Aún menos ha modificado los términos del Acuerdo Fase 1 con China, que la Administración

Trump firmó después de una infinitamente criticada guerra comercial, y que supuso, entre

otras consecuencias, el re direccionamiento de importantes sectores de las cadenas de

suministro mundiales y, por tanto, que Estados Unidos se vea menos afectado por la crisis de

suministros (véase, sorpresa, Tesla o Apple). Por lo demás, el Acuerdo Fase 1 “desvió” cerca de 100.000 millones de dólares de demanda China hacia Estados Unidos, durante 2020. A partir de 2021, ya con Biden en la presidencia, y sin riesgo de una guerra comercial, China ya no cumple el acuerdo, liberando más de 100.000 millones para aumentar una demanda que han contribuido a la crisis de suministros.


Joe Biden enmienda a Donald Trump


Sin embargo, el nuevo presidente, como no podía ser menos, sí que ha implementado

importante enmiendas las políticas de Trump. Por ejemplo, ha retornado al Acuerdo de París,

del que Trump se retiró en 2019 (aunque lo anunció en 2016), a raíz de lo cual, Europa se ha

atrevido, por fin, a presentar su Plan Verde, que ha significado, mayormente, que el pecio de

los derechos de emisión de CO2 haya pasado de 33 a 82 euros durante el último año. Derechos de emisión que impactan en un buen porcentaje de nuestra factura de la luz.


Por otro lado, Biden también ha retirado la oposición de Trump a la emisión de los Derechos

Especiales de Giro del FMI, por la que se han inyectado 750.000 millones de dólares, creados de la nada, en la economía mundial, cantidad que pesará con fuerza en la evolución de la inflación mundial. Todo ello sin contar con un plan de infraestructuras, que se aprobará a golpes, acompañado del cambio de estrategia de la FED en favor de las subidas de tipos de interés (que restringen el crédito), sobre la “subvención directa” que, al menos, estimulaba

momentáneamente la demanda.


En consecuencia, Estados Unidos se sitúa en unos niveles de inflación nunca vistos en los últimos 40 años. Es decir, desde que se combatió la crisis de 1973 con políticas monetarias expansivas, como ahora, y hubo que pagarlo en la década de los 80.


Y no hablamos de Afganistán, Siria, Ucrania, o de Google, Microsoft o Apple…, porque este es

un diario económico. En fin, que Trump era un peligro.

18 visualizaciones0 comentarios