Un sátrapa, inversores optimistas y bancos centrales ingenuos. Un peligroso cóctel

14-3-2022. Es cierto. El mercado español repuntó un 5,5% la semana pasada, la mayor subida semanal desde noviembre de 2020 cuando se anunció la llegada de las vacunas contra la covid. En esta ocasión, sin embargo, el catalizador ha sido los mensajes de Putin sobre sus “buenas” intenciones con Ucrania y su disposición a negociar.

Ha bastado, por tanto, un sátrapa acostumbrado a mentir y engañar, unos inversores o algoritmos, quizás demasiado optimistas, y unos bancos centrales ingenuos para conformar un cóctel ideal para devolver las cotizaciones a niveles cercanos a principios de año. Solo un 6,5% por debajo.

Pocos son los analistas disidentes, más inclinados a pensar que la tendencia de las estimaciones de los mercados está divorciada de la realidad en estos momentos. De este divorcio se desprende una estimación de las ganancias desproporcionada respecto a un contexto muy turbio. Demasiado turbio.

Con un Banco Central Europeo mirando a las Batuecas y con la Reserva Federal intentando frenar una inflación galopante con una ridícula subida de tipos de un cuarto de punto, hasta un rango de entre el 0,25% y el 0,5%, poco se puede esperar. Es verdad que puede no ser bueno quitar toda la medicina de golpe al enfermo, pero en este caso el riesgo de quedarse corto es demasiado alto.


Inflación en niveles récord

Con la inflación en niveles récord desde tiempos que nadie quiere recordar, las tasas al alza, los salarios reales en negativo, la confianza de consumidor en retroceso, tomar medidas pusilánimes seguramente será peor que intentar coger el toro por los cuernos, mientras un dictador con delirios de grandeza juega al risk con munición de verdad y con armas nucleares a su disposición.

Pero y ¿Si realmente entra en razón, y finalmente Putin da su brazo a torcer y retira sus tropas? Aun así, en este escenario, el más idílico imaginable, la situación de los mercados financieros y de la renta variable en particular seguiría siendo de extrema gravedad.

Ahora se necesitan lideres de la altura y más en las entidades dedicadas a buscar la estabilidad económica dispuestos a la tarea nada agradable de poner coto al dinero fácil y obligar a los ciudadanos a apretarse el cinturón.

Una política monetaria más estricta es "impepinable", aunque a nadie le guste, porque las consecuencias pueden mucho peores.

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